Si
hay algo digno de alabar en John Powell es su versatilidad.
Capaz de alternar su participación en películas de
animación dedicadas al público infantil (
Chicken
Run, Shrek, Robots, Ice Age 2) con el más alto nivel
en filmes de acción, acumula ya a sus espaldas grandes
scores
como la trilogía de Bourne,
The Italian Job o
X-Men: The Last Stand, siendo tanto unas como otras candidatas
a multitud de premios de fama internacional.
Con The Bourne Ultimatum, el londinense cierra un ciclo
de bandas sonoras al servicio de la excelente trilogía
dedicada al agente secreto creado por Robert Ludlum en 1980 y
protagonizada por Matt Damon.
Caracterizadas todas ellas por la combinación de música
eléctrónica y orquestal con ritmos trepidantes,
han envuelto los tres filmes con soberbia precisión confiriéndoles
aún más tensión si cabe de la que el propio
metraje imprime, al tiempo que con pequeñas variaciones
instrumentales étnicas que fluyen de vez en cuando entre
los sonidos que persiguen a Jason Bourne, Powell nos sitúa
en las ciudades que el espía recorre en busca de su identidad
a lo largo de 3 años por todo el mundo.
Pudiendo haber optado por un tema fácilmente asociable
a Bourne (como lo tiene James Bond, comparación inevitable)
y de ahí conformar las partituras de las tres películas,
tarea que habría resultado mucho más sencilla, Powell
ha optado por la independencia entre una banda sonora y otra,
no repitiendo ritmos y si bien como decimos cada una de ellas
goza de personalidad propia, todas conservan el espíritu
europeo con el que está concebida la saga y no se exhibe
con pretenciosas melodías que hagan sombra a la imagen,
si no más bien funcionales acompañamientos que apoyan
al filme con acordes palpitantes, contínuos sobresaltos
y algún tema romántico en los pocos momentos de
descanso que se permite Bourne.
En esta tercera entrega, el corte 'Tangiers', durante
el que se desarrolla la espectacular persecución por los
tejados de Tánger, pone la nota étnica con marcados
ritmos árabes, 'Thinking of Marie' calma la partitura
y lleva a Powell a un terreno no muy habitual en él, pero
que domina sin titubeos.
Si bien no cabe destacar grandes diferencias en este
score con respecto a los anteriores, no quiere decir nada malo
sino todo lo contrario, mantiene el buen nivel de la saga y resuelve
con eficacia el reto visual y sonoro que suponen las andanzas
del agente olvidadizo.
J.J.L.S.